Latitud
La luz es plena del mediodía, llega a 45º de forma directa, dura y cálida; pero las paredes que sostienen este jardín limitan
su recorrido dejando que sólo llegue a tocar algunas partes de las plantas y un rincón del pasto. Sin embargo hay una
luminosidad presente en toda la escena, incluso en las sombras, que llega por rebote de manera uniforme.
Siempre le presté atención a este espacio por cómo convive con la luz, nunca se llega a iluminar por completo. Se dibujan
sombras de diferentes formas, el brillo actúa de manera distinta en cada sujeto, y a veces lo percibo como algo místico, como
en la toma que seleccioné y adjunté arriba. Entonces me doy cuenta que la luz elige a sus protagonistas, los moldea, devela
sus texturas y regula sus opacidades. Este es el lugar que me siento a mirar cada vez que quiero escaparme del encierro,
es un poco irónico porque en él encuentro más de lo mismo: una pared que me recuerda que no puedo ir más allá, pero
que también me invita a mirar las luces y sombras que en ella habitan.
sus texturas y regula sus opacidades. Este es el lugar que me siento a mirar cada vez que quiero escaparme del encierro,
es un poco irónico porque en él encuentro más de lo mismo: una pared que me recuerda que no puedo ir más allá, pero
que también me invita a mirar las luces y sombras que en ella habitan.

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