Sonido ambiente
Los sonidos de la ciudad no llegan hasta acá, prima la tranquilidad. Si me detengo a escuchar, puedo encontrar a
los pájaros cantando, casi que en cualquier momento del día; el viento, que suele ser mucho. La guitarra que toca
mi hermano y las risas de mi hermana.
Pero aún así mantener la calma es difícil, la irritabilidad aumenta a medida que pasa el tiempo y en vez de
enfocarme en los sonidos suaves, acogedores, me hallo inevitablemente acompañada por los ruidos molestos. La
sirena que parece decretar el fin del día aunque recién sean las cinco de la tarde, la pava que hierve y chifla sin que
nadie se digne a apagar el fuego, el lavarropa que se escucha hasta a dos habitaciones de distancia.
El clima sonoro que quise generar fue de acuerdo a este estar tranquila que se desvanece poco a poco hasta llegar
a la irritación y desesperación que genera el encierro.
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